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lunes, 23 de febrero de 2015

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No estoy en condiciones de enamorarme. No estoy en el momento, época, circunstancia correcta. No creo que el amor sea algo del momento, algo que durante los primeros meses esté bien y después se vaya desgastando. Eso de estar un día sí, porque te quiero, un día no, porque te odio. Pensar que soy la única y que atrás haya veinte. Escuchar palabras que no son válidas, y promesas con fecha de caducidad. Estoy indignada al creer que la palabra 'amor' sea eso, una palabra, sin sentimientos, sin significado.
Puede ser que mi punto de vista sea un poco triste, pero no erróneo. Mi resentimiento se debe a lo que veo, escucho y siento. 
No sé si algún día aparecerá alguien que cambie mi pensamiento, pero por ahora sigo igual, indignada por eso que se dice llamar 'amor'. 


lunes, 16 de febrero de 2015

Tan sola en compañía.

A veces me pongo a recordar cómo fue cuando estábamos juntos. Cuándo tú me decías que me amabas y nunca lastimarías. Como demostrabas tu amor con obsesión. Como me lastimabas con cada palabra que decías. 
Yo creí que eras el indicado para mi. El que me iba a salvar de mi ruina. Que podía comprenderme y amarme, sin importar la circunstancia.  Pero todo fue una ilusa ilusión creada por mi mente estúpida al creer que te necesitaba. 
Es triste recordar un amor de esta manera, dado que no importa el por qué, nunca hay que hablar mal de alguien que te hizo feliz momentáneamente. 
Pero cariño, amarte dolía, y aún sigue perforando mi corazón.
Dicen que nos volvemos adictos a ciertas tristezas, solo por el hecho de sentir algo. Pero lo nuestro fue resignación, al darnos cuenta que no iba a funcionar. Tratamos de ser amigos, pero dolía más que tenerte conmigo. El fingir que no sentías nada, que el amor nunca sucedió. No puedo entender que pasaba por tu cabeza al caer tan bajo. Al hacerme creer que yo era la equivocada. Al no amarme en la manera que yo quería. O tal vez, amarme, de una forma que no me sintiera tan sola en compañía. 

martes, 10 de febrero de 2015

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En una mañana gris, mis tormentas decidieron darme una visita.
Me levanté triste, confundida. Quería que se alejaran. Tape mi rostro con las sábanas. No quería imaginarte más. No quería pensar. Agarré mi libreta, decidí escribirte como de costumbre. Sé que algún día querrás volver a recordarme, recordarnos, y en cada uno de mis textos estaremos plasmados.
Da igual, a diario vuelven. Ya es una costumbre monótona y agotadora el recordarte. Siempre quise tener voluntad propia de sacarte de ahí, alejarte. Pero siempre me aferraba a los objetos que me contenían. Trataba, pero es imposible. Fui una ilusa al pensar que podrías marcharte así, sin más. Aunque es lo que más deseo. Es algo contradictorio el querer expulsarte sabiendo que te quiero conmigo, lo sé. Pero me reconforta saber que tienen algo en común, una persona que lo provoca. 

martes, 3 de febrero de 2015

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Él ya es feliz, sonríe todo el tiempo. Él ya se enamoró de alguien más, alguien que lo acompañó durante la noche y lo quiso momentáneamente.  Alguien que lo dejó ciego y le sirvió para 'olvidarte'.
No hay que comparar el amor que tú le diste, con el que ella ahora le da. No comparemos las sonrisas que tú le regalaste y esos besos/abrazos difíciles de olvidar. No comparemos algo eterno con algo del momento, porque tú aún lo sigues queriendo.