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viernes, 11 de julio de 2014

Te amo.

Te amo, sin contratiempos, ni palabras válidas. Con razón o sin razón. Te amo por ser mío. Por tenerte a mi lado, apoyándome en las buenas y aferrándote en las malas. Por aceptar mis cualidades y cicatrices. Por no soltarme la mano. Por ser hoy, quien me da felicidad. Por ser quien me podrá salvar. 



ilogicamente solo amar

Voy a escribirle a todo el mundo lo que siento por ti, demostrar lo cuan enamorada estoy.
Con un montón de contradicciones que parecen sencillas. Con cambios de ánimos y peleas. Con palabras que tratan de demostrar lo que uno siente.
No voy a hacer una lista de las cosas que me gustan de ti, ni voy a decir que te amo porque un día te conocí y fuiste capaz de darme amor aunque las situaciones se pusieran difíciles. No, por supuesto que no diré como de una discusión se llega a un abrazo. O como de un abrazo, se llega a una mirada. Y de esa mirada, salga un beso. No me pondré a entender lo que siento por ti.
Porque, en realidad, estar enamorada no se basa en encontrar el lado lógico de las cosas, si no de ilógicamente sólo amar. 

Aún en la oscuridad.

Y podría esperarte en el mismo lugar, cientos de veces, con tal de verte de nuevo. No tendría frío, si contara con ese abrazo al regresar. No habría miedo, porque sé que a la vuelta siempre estás tú. Lo juro, me quedaría ahí, atascada, por ti.
No hay un por qué, ni nada a cambio. Solamente lo haría, esperaría en la penumbra, amándote en silencio, si tu me prometieras, que me amarías, aún en la oscuridad. 




miércoles, 2 de julio de 2014

Yo prometo.

-Nunca te voy a lastimar, te lo prometo. –Entrelazó sus manos con las mías-
-No, por favor. Nunca más digas eso, no lo prometas. –Le respondí tan rápidamente con el miedo de que algo sucediera-
-¿Por qué? ¿Qué hay de malo en eso? ¿Acaso quieres que te lastime?- Pronuncio él, con un dejo de tristeza y molestia en sus palabras-
-No, no es eso. Es simplemente la necesidad de no querer que lo hagas. Ya que si lo prometes espero que sea así, pero nunca lo será. No sabemos lo que nos puede pasar de aquí a un mes. Si tú me amaras de la misma manera en la que yo te amo. Si yo voy a ser la única que te llame la atención. Si conocerás a otra persona. Si cuando el mundo se acabe, yo te deje de amar. No volveré a ser la misma. Porque el amor que siento por ti duele, con el constante miedo de perderte. Y es tan difícil decirlo sin caer a tus brazos, pero, te amo, y eso lo único que me importa ahora.  


Te quiero

¿Recuerdas ese momento en el que nos unimos tanto? Yo sí. Fue cuando la vida nos dio un golpe duro y tuvimos que actuar de la forma más madura. No demostrando nuestras tristezas, si siguiendo para adelante.

Vos pudiste haberte ido, dejándonos atrás, que nos arregláramos solas. Pero no, vos estuviste ahí, como siempre. Con la frente en alto, preparándonos la comida, esperándonos que volviéramos del cole. Hablando de lo bueno que nos espera, esperanzada, de que tus palabras se cumplieran…

Hay días que nos cuestionábamos ¿Qué hubiera pasado si nada de esto sucedía? Yo nunca supe que responder, pero agradezco no haberlo hecho. Ya que gracias a eso, pudimos conocernos más. Saber que estábamos la una, para las otras, las 3 juntas. Que nunca nada ni nadie nos iban a separar, porque al final de cuentas, lo único que persiste es la familia.

Yo ahora estoy feliz, agradeciendo lo que tengo, porque vos me lo enseñaste.
A veces, me vienen las palabras de papá: “Cuando nosotros no estemos, lo único que va a quedar son ustedes. Por favor, inténtenlo. Llévense bien”. Aunque admito, nos costó un poco. Con idas y vueltas, pero al fin y al cabo, juntas.

Tal vez no siempre nos vamos a contar todo, por lo menos no explícitamente, pero al menos me reconforta que cuando te necesite, vos estarás. Que seguiremos siendo las mismas, nos insultaremos, gritaremos, diremos cosas que no nos gustan…

Pero cuando sea domingo por la noche, recordaremos todo lo que vivimos. Querré que estés conmigo para ir a dar una simple vuelta, que me digas qué me queda mejor, aunque no te haga caso. Que reniegues por pavadas. Que te sienta cerca mío. Que necesite una de esas charlas…

Pero claro, si no hicieras todo eso, ¿Quién sería mi hermana? No lo sé… Pero honestamente, no hubiera elegido a alguien más.