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domingo, 28 de junio de 2015

A medias

Puede ser... Tal vez no me he puesto a pensar cómo dejo que me quieras así, a destiempo. Quizá mis amigas tenían razón ¿Cómo hago para aceptar tu cariño a medias? La verdad que no lo sé...
Siempre pensé que tú valías más que esas simples peleas, discusiones. Que te tendría que perdonar porque no eran tan importantes. Me lastimaste, sí, pero no como se lastima a una persona por estar con otra o por un dolor físico. No, tú lo hacías diferente.
Pero, yo no podía evitarlo, no quería. No podía dejar de amarte aunque tu me quisieras...
No podía dejar de pensarte diariamente aunque tu me pensaras de vez en cuando.
No podías dejar de ser mi cielo aunque yo sea una nube pasajera.
Lo sé, pero siempre pensé que era mejor tenerte a medias, que nunca haberte tenido.


martes, 7 de abril de 2015

-.

Lo siento. Lo he hecho de nuevo. Discúlpame si no era lo que tú querías, o esperabas. Pero no tuve opción. He tratado, pero mis impulsos fueron más fuertes. Hace casi un mes que no nos veíamos por aquí. 
En serio, te he estado evitando. Pretendiendo que no me alegran tus mensajes de buenos días. Que no me interesa saber qué haces. Si tienes las mismas ganas de verme, tan desesperantes, como yo. Si me extrañas, si me celas, si me quieres, si me amas. Si soy la causa de tus sonrisas. A la única que miras con distintos ojos. A la que quieres sin importar qué.
Perdóname, he evitado escribirte. Es que no quería ponerte en compromiso, no quería que supieras que te has vuelto tan importante para mí... 

sábado, 14 de marzo de 2015

Vidas cruzadas

Conocí a un chico, que me resultaba intimidante. Sus ojos marrones me miraban con desconfianza. Él no creía en el amor. Prefería una noche que un amor diario. Yo me enamoré. Tímida, avergonzada, decidí probar a suerte. Se fijo en mi, creo que se ilusionó con un para siempre. Yo lo quería así. Lastima que el no me podía querer de la manera correcta. Desconfianza, peleas, gritos, todas las mañanas, tardes y noches. Madrugadas de llanto y amaneceres desolados. Yo le quería. Pero para él no era suficiente.
Un año después... El destino decidió poner a alguien más en mi camino. Todo iba bien. Pero el karma realizó su cometido. Yo desconfiaba, odiaba la idea del amor. Lo traté mal. Figurita repetida. Desconfianza, peleas, gritos, como un deja vú del infierno. Me conventí en lo que me daba miedo. Pero al final mi intento  de cambiar fue en vano. Él se cansó, comenzó a ser todo lo que me molestaba. Chicas, alcohol, mensajes por las noches. Días sin aparecer... 
Meses más tarde. Indignada del amor, de las personas y mi vida. No creía en nadie, ni nada. Idas y vueltas. Una noche sí, una noche no. ¿Me quieres? ¿Me odias? NO ME IMPORTA. No creo en un para siempre, no creo en NADA. Al fin y al cabo, todos terminan lastimando. Nadie quiere algo serio. 
Destino, ay, destino. Pusiste a alguien más en mi camino. Hoy 11.21 p.m. Escribo para él. Intento decirte que sus ojos color azúl iluminan mis días de oscuridad. Parece algo increíble que alguien me de tanta paz. Por más que sienta que después todo termina igual. Con él no tengo miedo de apostar. Me tiraré a la suerte, de nuevo... Parece alguien distinto. Y si no lo es, bueno, nos vemos en mi siguiente escrito... 

lunes, 23 de febrero de 2015

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No estoy en condiciones de enamorarme. No estoy en el momento, época, circunstancia correcta. No creo que el amor sea algo del momento, algo que durante los primeros meses esté bien y después se vaya desgastando. Eso de estar un día sí, porque te quiero, un día no, porque te odio. Pensar que soy la única y que atrás haya veinte. Escuchar palabras que no son válidas, y promesas con fecha de caducidad. Estoy indignada al creer que la palabra 'amor' sea eso, una palabra, sin sentimientos, sin significado.
Puede ser que mi punto de vista sea un poco triste, pero no erróneo. Mi resentimiento se debe a lo que veo, escucho y siento. 
No sé si algún día aparecerá alguien que cambie mi pensamiento, pero por ahora sigo igual, indignada por eso que se dice llamar 'amor'. 


lunes, 16 de febrero de 2015

Tan sola en compañía.

A veces me pongo a recordar cómo fue cuando estábamos juntos. Cuándo tú me decías que me amabas y nunca lastimarías. Como demostrabas tu amor con obsesión. Como me lastimabas con cada palabra que decías. 
Yo creí que eras el indicado para mi. El que me iba a salvar de mi ruina. Que podía comprenderme y amarme, sin importar la circunstancia.  Pero todo fue una ilusa ilusión creada por mi mente estúpida al creer que te necesitaba. 
Es triste recordar un amor de esta manera, dado que no importa el por qué, nunca hay que hablar mal de alguien que te hizo feliz momentáneamente. 
Pero cariño, amarte dolía, y aún sigue perforando mi corazón.
Dicen que nos volvemos adictos a ciertas tristezas, solo por el hecho de sentir algo. Pero lo nuestro fue resignación, al darnos cuenta que no iba a funcionar. Tratamos de ser amigos, pero dolía más que tenerte conmigo. El fingir que no sentías nada, que el amor nunca sucedió. No puedo entender que pasaba por tu cabeza al caer tan bajo. Al hacerme creer que yo era la equivocada. Al no amarme en la manera que yo quería. O tal vez, amarme, de una forma que no me sintiera tan sola en compañía. 

martes, 10 de febrero de 2015

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En una mañana gris, mis tormentas decidieron darme una visita.
Me levanté triste, confundida. Quería que se alejaran. Tape mi rostro con las sábanas. No quería imaginarte más. No quería pensar. Agarré mi libreta, decidí escribirte como de costumbre. Sé que algún día querrás volver a recordarme, recordarnos, y en cada uno de mis textos estaremos plasmados.
Da igual, a diario vuelven. Ya es una costumbre monótona y agotadora el recordarte. Siempre quise tener voluntad propia de sacarte de ahí, alejarte. Pero siempre me aferraba a los objetos que me contenían. Trataba, pero es imposible. Fui una ilusa al pensar que podrías marcharte así, sin más. Aunque es lo que más deseo. Es algo contradictorio el querer expulsarte sabiendo que te quiero conmigo, lo sé. Pero me reconforta saber que tienen algo en común, una persona que lo provoca. 

martes, 3 de febrero de 2015

[*]

Él ya es feliz, sonríe todo el tiempo. Él ya se enamoró de alguien más, alguien que lo acompañó durante la noche y lo quiso momentáneamente.  Alguien que lo dejó ciego y le sirvió para 'olvidarte'.
No hay que comparar el amor que tú le diste, con el que ella ahora le da. No comparemos las sonrisas que tú le regalaste y esos besos/abrazos difíciles de olvidar. No comparemos algo eterno con algo del momento, porque tú aún lo sigues queriendo.