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domingo, 4 de mayo de 2014

Hermanas *

Una hermana sirve para que escuches lo que nadie se atreve a decirte. Para que aprendas a debatir enseñándote, por ejemplo, en discusiones de quién usa hoy tal cosa y quién mañana. Para acompañarte de compras el día más frío del año y bancarte colas enormes para que vos sigas probándote ropa.  Para compararte en lo bueno y también en lo malo. Para que ejercites tu paciencia cuando vuelve a desordenar el armario. Para recordarte cómo fue a tu edad o para hacerte una idea. Para dejarte ropa. Para pedirte plata. Para echarte en cara cosas tontas y criticarte donde más duele cuando menos te lo esperas. Para animarte un domingo aburrido compartiendo palomitas mirando una película.
Una hermana sirve para enseñarte cosas que no sabías. Para gastarte por whatsapp. Para hacer que un plan aburrido sea más llevadero. Para presentarte lugares nuevos. Para pedirte dinero. Para dejarte dinero. Para quedarse regalos que a vos no te gustan. Para acompañarte al cine cuando nadie quiere. Para inventar juntas canciones sobre el resto de la familia. Para robarte un pedazo de comida que habías preparado. Para que te de pena irte de casa. Para que te regale algo porque conoce tus gustos. Para llamarte insoportable y todo lo que quieras. Para guiñarte un ojo en los momentos familiares vergonzosos. Para decirte que vas vestida como ella y que dejes de copiarte. Para cantar en el coche sin que te de vergüenza. Para que los amigos de ella se den cuenta de que sos más chica y le pregunten ¿vos sos mayor de 18? Para hacer jodas de la familia. Para criticar a los novios que tengas y luego acabar queriéndolos igual. Para que vuelvas a leer un libro porque te acuerdas de ella. Para entrenarte cuando tengas hijos.

Para que te tome el pelo diciéndote que eres adoptada e hija del sodero. Para aprender que se puede estudiar toda una noche y aprobar. Para ver a tus padres hacer de padres como un espectador.. Para descubrir que hay gente que cura heridas repugnantes de los demás porque le gusta. Para defenderte delante de tus padres. Para acusarte delante de tus padres. Para quemar nubes con un mechero a escondidas. Para tener conversaciones extrañas en la pieza a medianoche. Para que pierdas la vergüenza contando cosas patéticas que te han pasado. Para que te cuente anécdotas de los profesores del colegio y ver que ninguno ha cambiado. Para sacarte de quicio y volver a sentir esa rabia típica de hermanas: “Te mataría”. Para consolarte sin hacer muchas preguntas sobre lo que ha pasado. Para que ejercites tú creatividad ideando mil formas de derribar una puerta cuando se cuelga en el baño. Para darte cuenta de que la vida no hubiera sido igual de divertida si no hubiera nacido. PARA ABSOLUTAMENTE, TODO. 

Para mis hermanas, Juli y Lu